ELPIDIO COLLAZO GONZALEZ “MABOITÌ “
Por Nelsonrafael Collazo
El 28 de octubre de 1937,el guaraguao voló más alto que nunca sobre las altas montañas del barrio Veguita Zamas de Jayuya , su silbido agudo penetró en lo mas profundo e intimo de la espesura . En esa ocasión la luz sobre la falda del Cerro Puntita era tranparente. El aleteo alegre e inquieto de las aves creaban un cielo multicolor de hermosas plumas. Ese día , 28 de octubre de 1937 nacía un niño que llevaría el nombre de Elpidio Collazo González. Su padres Enrique Collazo Ramos y Juanita González lo recibían con amor y esperanza.
Elpidio fue un niño enfermizo, pero con un deseo de aprender, no común en otros niños. A los seis años asistió por primera vez a la Escuela de Gripiñas. Los libros le fascinaban. Después de las tareas en la escuela ayudaba a su padre Don Enrique en la agricultura. Doña juanita era costurera y se convirtió también en su maestra espiritual y consejera. Terminado el quinto grado se fue a estudiar a la Escuela Barceló en la zona urbana. Hasta que aprobó el cuarto año tuvo que caminar a pie diez quilómetros, ida y vuelta. El dibujo le interesó desde niño. Cuando cursaba el noveno grado se celebró un concurso del cafetal, en pintura y ganó el primer premio.
Sus años de estudio fueron años de estreches económica que lo limitaron un poco. En el año de 1957 se gradúa de cuarto año. Para esa época cree que sus sueños de ser un gran pintor se desvanecen para siempre . En el año de 1958 se enlista en las fuerzas armadas de los Estados Unidos de Norte América. Estuvo en Georgia, Texas y San Francisco. Viajo al Japón y Corea y ambos lugares le fascinan muy en especial, el Japón por sus costumbres y cultura.
Regresa a Puerto Rico y se enamora de María González, una hacendosa y trabajadora mujer, de su amado barrio Veguita Zamas. En el año de 1963 se casa con esta mujer que lo acompañará durante toda su vida. La difícil situación económica de Puerto Rico le obliga a marcharse para los Estados Unidos. Por ocho años tiene que pasar las penurias propias de los emigrantes puertorriqueños. En New Yérsey trabajó en las fincas agrícolas y fábricas .Aprendió los oficios de barbero, pintor de casas y rotulista.
Para el año de 1968 está de nuevo en su amada isla, trabajando en la agricultura para poder subsistir .Tenía ya a su hija Isaura. En el año de 1969 comenzó a trabajar en el Departamento de Justicia como Oficial de Custodia en la Institución de Adultos y Jóvenes Delincuentes de Miramar. Ese trabajo lo mantenía alejado de su familia. El año de 1971 fue trasladado al Campamento La Pica en Jayuya. Hasta este momento Elpidio se siente vacio y en una lucha constante de encontrarse a si mismo.
Para el año de 1965 fundé el Centro Cultural Jayuyano siendo su primer presidente. Para esa época surgía un interés genuino por conocer nuestras raíces indígenas. españolas y negras. Pero lo más que nos atraía era el remoto y perdido mundo indígena. El Pueblo respondía a nuestra tarea de redescubrirnos, con entusiasmo e interés. En el año de 1973 celebrábamos en Jayuya el ya tradicional Festival Indígena dedicado al Cacique Jayuya. Para ese año presentábamos una exposición de la obra de ese gran amigo y afamado escultor Tomas Batista. Elpidio Collazo quedó prendado de la belleza de esas obras de Batista y de las del indio de Boriquèn. Se preguntaba así mismo como era posible que aquellos primeros puertorriqueños pudiesen hacer tan extraordinarias obras con tan limitadas herramientas. Si Tomás Batista y el indio boriqueño lograron esas tallas ,el también lo podía hacer.
En unos bajos estrechos, de su humilde y pequeña residencia de madera, establece su taller de trabajo. La puerta de entrada era tan bajita que para uno entrar tenía que encorvarse. Con seis clavos para cemento preparó sus primeras cuchillas o formones. Comenzó a crear en el cedro oloroso obras en alto y bajo relieve inspiradas en el mundo indígena. Elpidio se sintió por primera vez a gusto y satisfecho reviviendo ese mundo remoto de nuestros antepasados indígenas. Aquel vacio interno desaparece para siempre.
Para el año de 1974 conozco a Elpidio Collazo González por primera vez. Se inicia así una profunda y sincera amistad de hermandad, que durará toda la vida nuestra. Lo conocí cuando aún recreaba el mundo del boriquen primitivo. De ahí en adelante la amistad creció cada día más. Para el año de 1975 Elpidio renuncia de su trabajo en el Penal de la Pica como oficial de custodia para trabajar en la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados y yo renuncio al magisterio para trabajar en el Instituto de Cultura Puertorriqueña.
En el año de 1976 Elpidio toma la decisión firme de dedicar su vida a la talla de aves puertorriqueñas en las olorosas, hermosas y nobles maderas de Puerto Rico. El haber vivido por siempre rodeado de la exuberancia del monte, respirando el penetrante aroma de las flores ,siendo amigo de animales y plantas , le permite descifrar los mensajes que la van indicando la ruta correcta a seguir. Un día el aleteo de los pájaros, el trinar de las aves, el vuelo del guaraguao, la hidalguía del falcón le despiertan a un mundo fascinante, al mundo de las aves. Ve en ellas el legado, el recuerdo y la imagen del indio nuestro Comprende que esos primeros habitantes vieron y escucharon hace miles de años atrás el trino de las aves que él y nosotros hemos escuchado. En cada ave tallada por él, nos llega un mensaje de un mundo desaparecido y
añorado.
Don Ricardo Alegría. Walter Murray Chiesa, Aura Pierluissi de Rodríguez y Aníbal Rodríguez Vera les ayudan en sus inicios.
El nombre artístico de Maboitì lo toma Elpidio Collazo de un personaje que creé en el cuento Surcos de Piedra. En este cuento nos dice el autor lo siguiente sobre Maboitì,” Maboitì, el gran matunjerì de los dioses, el tallador de petroglifos , el predilecto de Yocajù Bagua Maorocotì.”
Pretendió siempre Maboitì , rescatar para la posteridad, esas hermosas aves y perpetuarlas en las maderas nobles de Puerto Rico ,antes de que se esfumen para siempre, como ocurrió con el cuervo y el carrao y como ocurrió también con el Arcaico, el Igneris y el Taino de quien somos descendientes .
Maboitì va creando un mundo de irrealidad real en el que el guaraguao, el falcón, el pájaro bobo, el pitirre, el ruiseñor, el zumbador , la reinita y otros tantas aves levantan el vuelo de la ilusión y los sueños. Dentro de un cuerpo de madera se acurruca una vida eterna. En ese mundo maravilloso las aves prisioneras en el interior de las maderas esperan ansiosas ser liberadas por Maboitì, para habitar en el mundo de la eternidad. El pueblo puertorriqueño adoptó a Elpidio como su embajador cultural por excelencia y lo coloca en un pedestal de honor. A pesar de todo, este artesano y escultor Jayuyano, parece inmune a la vanagloria que trae el halago y los mimos. Es siempre el hombre humilde, sencillo, transparente y claro como el agua cristalina y pura. Se ve igual a todos y parece no entender el porqué de su fama. En su mente no se concibe diferente ni especial.
Desde el año de 1976, en que Elpidio se inició en la talla de aves puertorriqueñas en las maderas nobles de esta tierra, muchos han sido sus logros y reconocimientos. En el año de 1983 la Compañía de Fomento Económico lo nombra Maestro Artesano de Puerto Rico. El Gobierno Municipal de Dorado lo reconoce como Puertorriqueño Ilustre en el 1987. Recibe el premio Artesano Mayor por la Budeweiser en 1991. El Instituto de Cultura Puertorriqueña le otorga el prestigioso Premio Nacional de la Cultura en el 1992 .Para el año de 1994 el Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico le concede el Doctorado Honoris Causa en Humanidades por su labor artística, se convierte así en el primer artesano puertorriqueño en recibir este tipo de reconocimiento por una institución tan prestigiosa. Se le declara como el Mejor Artista Internacional en la Cuarta Muestra Interamericana de Artesanías celebrada en Venezuela el año de 1996. La Unión de las Mujeres de América Capitulo de Puerto Rico, le concede el Premio Coquí de Oro en el año del 2004 en. El Club Rotario de San Juan en el 2006 le otorga el Premio Logros y Laureles en el Campo de las Artes . En el año del 2006 recibe el Premio Turismo de Puerto Rico en la undécima Feria de Artesanías de Turismo. Póstumamente Plaza las América le dedica su feria del 2008. Las Fiestas de la Calle San Sebastián le son dedicadas a este artesano también en el 2008. En su homenaje la UMET en Jayuya organiza una feria de artesanìa.
Las aves en maderas nobles de Puerto Rico hechas por Maboitì han levantado el vuelo mucho más lejos que las de carne y hueso que inspiraron sus obras. Han llegado a todos los continentes. Se lucen en lugares privilegiados por hombres privilegiados.
Las personas que indico adelante poseen piezas de Maboitì, el ex presidente de los Estados Unidos James Carter, el ex presidente Salvador Blanco de la República Dominicana, Su majestad Juan Carlos de Borbón Rey de España, Don Felipe Borbón príncipe de Asturias, Luis Borges escritor argentino, el celista Mstilar Rustropovich, James Custeaud hijo , ambientalista. Los gobernadores de Puerto Rico Rafael Hernández Colón y Romero Barceló. Los escritores puertorriqueños Dr. Ricardo Alegría, Abelardo Díaz Alfaro y Enrique Laguerre .La firma Arthur Andersen del Museo de Ginebra y veintiún ministros latinoamericanos de arte y cultura.
Fue Maboitì el embajador por excelencia en el mundo artístico artesanal de Puerto Rico. Nos representó dignamente en El Museo Nacional de Arte e Industrias Populares de Méjico en el 1981.En el año de 1991 fue enviado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña y el Departamento de Estado de Puerto Rico a representarnos en Jamaica. La compañía de Turismo de Puerto Rico lo envió a Venezuela a representarnos en el año de 1996. Nos representó en las Islas Canarias, España. Fue invitado de honor en la actividad Tradición Cultural Familiar presentada por la UNESCO en la República del Ecuador ,con el propósito de exhibir sus aves talladas en madera y ofrecer una charlas sobre su trabajo artesanal.
Durante su vida Elpidio tallo aves que se utilizaron como premios de índole cultural y social. Talló la Orden de Maboitì, la Orden del Cemì, el Premio Toñin Romero, Premio del Pitirre del Club de Tiro de Jayuya, Premio Elpidio Collazo Maboitì del Municipio de Jayuya.
Las exposiciones de la obra de Elpidio Collazo Maboitì, en los lugares más selectos de Puerto Rico, pasan del medio centenar. Algunos de estos lugares fueron los siguientes, En Ponce , la Escuela Miguel Pou, la Casa Armstrong Poventud, el Centro Ceremonial Indígena de Tibes, la Universidad Católica, la Hacienda Buena Vista y el Ponce Mall. En la Galería El Trapiche, la Galería Jayuya, el Centro Desarrollo y Trabajo de Jayuya. En los centros culturales de Jayuya, Aguadilla, José de Diego, Amaury Veray, Centro Cultural de Rincón y Centro de Bellas Artes. En el Museo Casa Roig. En la Universidad del Sagrado Corazón, el Recinto Universitario de Mayagüez y Plaza Las América. Entre el mes de septiembre a octubre del 2008 sus obras estuvieron exhibiéndose en El Centro Ceremonial Indígena de Tibes en Ponce, el Castillo Serralles del mismo municipio y el Hotel Hacienda Gripiñas de Jayuya.
En el año 2008 ,se creó el Comité Pro Celebración del Natalicio de Maboitì. Este grupo en unión al Municipio Autónomo de Jayuya efectuó la Primera Conmemoración del Natalicio de Maboitì durante el mes de octubre y así será en años subsiguientes. El complejo cultural y turístico llamado Cedetra se llama ahora Centro de Arte y Cultural Maboitì ,oficializado por el Municipio Autónomo de Jayuya y el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Se emitió un sello de correo en honor a este artesano. Elpidio es el primer artesano puertorriqueño en tener oficialmente como día de conmemoración la fecha de su nacimiento.
El documental que le dedicó a su persona y obra la Universidad de Puerto Rico en Ponce y dirigió la profesora Margarita Serralles Balmaceda se ha presentado en infinidad de lugares de la isla y en todas las escuelas de Jayuya.
Elpidio Collazo Maboitì es el padre de Isaura María , Edgardo Elpidio, Graciela, Carmen Yamila y Rafael Enrique.
A Elpidio Collazo Maboitì ,le debemos la perpetuación de un mundo maravilloso de exuberantes colores, de hermosos trinos acallados en el espíritu de la madera.
Elpidio Collazo Maboitì falleció el día 5 de noviembre del 2007 la edad de 70 años. |